Erupción en La Palma
La Palma es una isla que se localiza en el océano Atlántico
y que pertenece a la comunidad autónoma de Canarias. Las islas Canarias tienen
un origen volcánico y cada isla consta de una edad distinta, siendo
Fuerteventura la más antigua y el Hierro la más joven. La Palma tiene una edad
aproximada de 2 millones de años. Surgió con la erupción de un volcán submarino
situado a 4000 metros de profundidad. La Palma consta de 10 volcanes en su
terreno, algunos de ellos ya extintos.
Hace unas semanas, se produjo la erupción del volcán que está
situado en el parque natural de Cumbre Vieja. Es de tipo estromboliano, ya que presenta
una lava viscosa y poco fluida. Se encuentra a 6km de la costa, por lo que la lava
está arrasando cultivos, viviendas y vías de comunicación y transporte.
La erupción volcánica se ha producido como resultado de una
serie de sacudidas del enjambre sísmico, es decir, como consecuencia de un
conjunto de eventos sísmicos producidos en un área específica que se
desarrollan durante un período corto de tiempo. La isla había experimentado
durante una semana entera estos pequeños terremotos y el Instituto Geográfico
Nacional calcula que fueron 7000 aproximadamente.
La lava ya ha arrasado 212 hectáreas y aún se desconoce, el
volumen de magma que queda en el interior del volcán. Se denomina magma a las
masas de roca fundida, compuestas por materiales silicatados (hierro, calcio, potasio,
magnesio), gases disueltos (oxígeno, nitrógeno, dióxido de carbono, dióxido de
azufre y vapor de agua) y pequeñas cantidades de cristales y rocas. Cuando el
magma asciende para salir al exterior de la corteza terrestre, recibe el nombre
de lava que puede alcanzar los 1000ºC.
Esta erupción no ha sido la primera que se ha producido en La
Palma, sino que se han dado 7 más. La más antigua ocurrió en 1470 y la más
reciente que había hasta la fecha se dio en el año 1971. Hace 50 años, el volcán
Teneguía erupcionó como resultado de una serie de terremotos. Duró desde el 26
de octubre hasta el 18 de noviembre, y es conocida como la erupción más corta
de las islas Canarias.
Los peligros de este proceso se relacionan con la abundancia
de ceniza, gases y lava. Las cenizas
pueden causar lesiones en las vías respiratorias, en los ojos y en las heridas
abiertas. Uno de los riesgos más destacado se desarrollaría si la lava llegara
al océano. Como resultado de un enfriamiento rápido, la lava se fragmentaría y
liberaría gases tóxicos (gases de azufre y ácido clorhídrico) para la
respiración. La acumulación de los gases de azufre en la atmósfera, provocaría
una lluvia ácida que pondría en peligro los ecosistemas al producirse en el
agua y el suelo una bajada del pH. Otro de los riesgos sería la formación de un
tsunami, como resultado de una erupción submarina o del derrumbe de la ladera,
aunque los expertos lo han declarado como improbable.
Algunos peligros más son: la pérdida de los suelos arrasados por al coladas
de lava y el desequilibrio de las cadenas tróficas por la aparición de nuevas
especies capaces de colonizar en esas coladas.
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