Un grupo familiar formado por una docena de individuos: tres hombres adultos, tres mujeres, niños y adolescentes perdieron la vida, en el norte de la península Ibérica. Los hombres estaban emparentados genéticamente entres sí; de las mujeres sólo una. Fue hace 49.000 años, eran neandertales y sus restos fueron a parar a la cueva asturiana de El Sidrón. El ADN, como en una investigación forense, ha desvelado ahora su parentesco y ha proporcionado algunas pistas nuevas sobre el comportamiento y especie europea que dominó el continente y que desapareció hace menos de 30.000 años. Los restos de aquellos individuos de la cueva presentan claras marcas de canibalismo, una práctica conocida de los neandertales
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